4 01 2010

El cambio climático y el deshielo de los polos

Todo el planeta está concernido por lo que está ocurriendo en los Polos. Los Polos, dicen los científicos, son como espejos que nos envían la imagen de lo que nos espera, son como ecos del estruendo demoledor de nuestras sociedades avanzadas -es cierto- pero destructivas de los equilibrios de la Naturaleza.

Descubrir en los polos los caminos de la catástrofe.

Los polos se derriten, los bosques del Ártico parecen borrachos vacilantes, los osos hambrientos se entregan al canibalismo esperando la muerte, los hielos se abren anunciando la apertura de dos nuevas grandes vías marítimas y el acceso fácil a enormes y codiciados yacimientos petrolíferos… Estas y otras sorprendentes señales que nos están enviando los dos extremos helados de la tierra -principalmente el del Norte- llevaron a la comunidad científica internacional a lanzar oficialmente esta semana en París el “Año Polar internacional”.

Hace medio siglo se efectuó un esfuerzo similar pero en un contexto menos inquietante que el actual. Las sospechas de hace 50 años ya dejaron de serlo: son ahora realidades porque el calentamiento del planeta anuncia tiempos difíciles para la Humanidad. Esta vez, el Año Polar Internacional cuenta con la dedicación de 50.000 científicos que participan en 200 proyectos de diversos tipos, todos destinados a “tomar el pulso”, si así pudiera decirse, a los dos grandes enfermos que son el Polo Norte y el Polo Sur.

Dirigen esta singular orquesta de investigadores el Consejo Internacional de Ciencias y la Organización Meteorológica Mundial. Todos los esfuerzos están dirigidos a medir las superficies heladas en extensión y en profundidad, los vientos, las corrientes marinas, la salinidad de las aguas. Hay que calcular con exactitud el ritmo de la degradación en marcha, descubrir los mecanismos del deterioro, analizar sus efectos sobre el ecosistema y sus proyecciones para el planeta.

Todo el planeta está concernido por lo que está ocurriendo en los Polos. Los Polos, dicen los científicos, son como espejos que nos envían la imagen de lo que nos espera, son como ecos del estruendo demoledor de nuestras sociedades avanzadas -es cierto- pero destructivas de los equilibrios de la Naturaleza.

Al término de la Guerra Fría, la Marina norteamericana prestó a los hombres de ciencia algunos de sus submarinos fabricados para navegar bajo la inmensa y espesa capa de hielo flotante que constituye gran parte del Polo Norte. Cien mil millas fueron recorridas y los sonares de los submarinos apuntados hacia la superficie revelaron un derretimiento vertiginoso de la capa de hielo.

A ese ritmo, en 20 o 50 años desaparecerán en el verano las superficies heladas. Los osos perderán pie donde apoyarse para vivir y lanzarse a la caza de las focas, morirán de hambre. Ya se han observado en zonas desheladas en verano varios casos de osos hambrientos que se devoran.

En tierra firme de Siberia y de Alaska, se derrite en el verano una parte del permafrost, la tierra que se creía eternamente helada en profundidad. Lo que era tierra congelada se transforma ahora en fango, en barro frío donde los bosques de la tundra parecen enloquecer. Sus raíces pierden asidero, los árboles se inclinan a un lado y otro, o caen, en un desorden de pesadilla. Su apariencia les ha hecho ganar el sobrenombre de “bosques borrachos”.

Bueno, ¿esto es una lástima para esas zonas aislada y lejanas del planeta? ¡No! Se trata de un peligro para todo el planeta porque el derretimiento del permafrost libera en la atmósfera enormes cantidades de dióxido de carbono y de metano, gases aprisionados por el congelamiento del terreno y que, liberados, colaboran al efecto de invernadero.

Por otra parte, la masa de hielo flotante del Polo Norte refleja -rechaza- 80% de los rayos solares. Al desaparecer el hielo, los rayos son absorbidos por el océano en un 80% y así aumenta la temperatura del agua que contribuye al calentamiento general del planeta.

Por ahora este deshielo galopante no amenaza con provocar un alza notable del nivel de los mares.
Pero los informes indican que, si se agrava el calentamiento al punto de que Groenlandia comience a derretirse, el nivel promedio de los océanos subiría en nada menos que ¡siete metros!. Esta catástrofe no es para mañana, advierten los especialistas, pero si Groenlandia perdiera modestamente sólo un 10 % de sus hielos, los niveles de los mares crecerían en 70 centímetros lo que tendría consecuencias serias.

El gran proyecto del Año Polar Internacional es así una respuesta al gran desafío de una catástrofe anunciada. Hay que saber con precisión, medir, sondear, descubrir incluso exactamente la derivación, los caminos que toma el continente helado flotante. Los más sofisticados instrumentos ya están instalados o lo están siendo. Y las conclusiones servirán a los hombres políticos que gobiernan el mundo.

¿Les servirán realmente? ¿O continuarán dejándose llevar por los intereses económicos a corto e inmediato alcance? Al respecto hay para ellos la única “buena noticia” que nos llega del Polo Norte. Así como van las cosas, el derretimiento de la masa helada abrirá en verano dos amplios canales a la navegación de los barcos petroleros y de contenedores que, por sus dimensiones, ya no pueden pasar por el Canal de Panamá. Actualmente deben navegar por los mares del sur. La apertura de los canales del Polo Norte les permitirá economizar 4.000 kilómetros de navegación. Y además, quedará facilitado el acceso a fabulosos yacimientos petroleros y de gas de esas regiones antaño tan lejanas y hoy tan peligrosamente próximas.





31 12 2009





31 12 2009

El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad. Greenpeace trabaja para lograr un modelo energético sostenible, y apuesta por una revolución energética capaz de reducir las emisiones de CO2 para evitar un cambio climático peligroso y en el que la opción nuclear esté definitivamente descartada.

Para ello es fundamental un cambio en la forma de producir y usar la energía que es la mayor fuente de emisiones de CO2. La sustitución de formas de obtención de energía sucias por otras sostenibles necesita la paralización de los nuevos proyectos de centrales térmicas por su carácter de fábricas de cambio climático, el cierre progresivo de las centrales nucleares y el apoyo a la generación de electricidad con fuentes renovables: eliminando las barreras que existen para su crecimiento a gran escala y contando con el papel que los ciudadanos pueden jugar para transformar el sistema energético.





22 12 2009

Hoy día, la violencia es un tema de actualidad, donde todos se postulan en su contra, pero la pregunta verdaderamente interesante es saber cómo se llega a la violencia en la escuela y en el deporte.

Muchas tendencias hablan de la importancia que para éste aspecto tienen la Educación Física en la Escuela, donde se somete a los/as niños/as a pruebas y test con la finalidad de superar a los/as compañeros/as.

No obstante, creemos que hay un factor más determinante que la Escuela en las actitudes violentas, pues después de todo, en la Escuela no desarrollan más que una parte de su vida, por ello, consideramos fundamental el papel de la familia y de la sociedad, como elementos incitadores de la violencia.

Las actitudes que mantenga la familia frente a la sociedad, en general, y al deporte, en particular, serán determinantes.

Así las familias que tienen el futuro trazado para sus hijos/as, y que además le exigen ser siempre el mejor en todo, pueden provocar dos situaciones que les conducirán a la violencia: bien la rebelión, bien la frustración. En la primera los/as niños/as, ya no tan niños/as pueden optar por enfrentarse al poder familiar como forma de negarse a aceptar sus imposiciones; mientras que en el segundo, ya que al estar sometidos a una presión tan grande por parte de los padres, si los/as hijos/as no logran los objetivos marcados por sus progenitores, empiezan a sufrir frustraciones por no poder alcanzar los logros que tenían sus padres puestos en ellos. Esta frustración conduce a una violencia.

En un contexto más cercano al deporte, y a las aulas de Educación Física, la violencia viene de lo expuesto anteriormente, de la vida familiar, sin olvidar que en las diferentes competiciones interescolares, donde los/as niños/as son conocidos entre ellos, son los padres los que se enfrentan y les gritan, mostrando un “buen” ideal de comportamiento ante sus hijos, que observan esas actitudes como correctas.

Ante esto, la Escuela carece de fuerza, pues sus padres quienes muestran esas actitudes como correcto. En defensa de los padres decir, que cada vez se ve menos éstas actitudes.

Por otra parte, tenemos una sociedad, donde prima el individualismo y la competición, en la que importa más el conseguir el objetivo que el bienestar de los demás. Los/as niños/as ven éstas situaciones, y se sorprenden cuando sale un personaje tachando la violencia y aplaudiendo la cooperación y compañerismo, y se preguntan ¿cooperación y compañerismo?, pues sólo ven actos de competitividad, que llevan a la frustración.

Por eso, los/as niños/as viven en un dualismo.

En esta situación no es fácil encontrar una solución al problema que se nos presenta; es una situación difícil que muchos autores han tratado de resolver.

Además estas situaciones no son exclusivas del aula, se repiten en cualquier otro medio, como bien pueden ser las actividades extraescolares, o bien en las mismas escuelas deportivas, donde están aún más en contacto con los balones. Aquí se vuelven a repetir situaciones en las cuales las/os niñas/os no están dispuestos a compartir los materiales.

Enfrentamientos, empujones, insultos,… son actitudes que se repiten a diario en el deporte, y en las aulas, y ante las que los respectivos responsables no pueden hacer todo lo necesario por evitar, y luego estos indicios de violencia, se manifiestan de su forma más evidente en peleas, patadas,… Resulta curioso, y por otra parte respalda nuestro punto de vista, ver que los enfrentamientos se producen de igual forma en adultos que en los/as niños/as.

Llegados a éste punto debemos decir que estas actitudes no se deben exclusivamente a la imitación de las formas adultas, los padres también tienen responsabilidades en esta peligrosa situación; los padres, los/as docentes, educadores/as y monitores/as, que intentan transmitir a los más pequeños unos valores de competencia y victoria, mal entendidos.

Lo peor del caso es que es verdad, y es una losa con la cual los/as docentes/as tenemos que luchar en nuestras clases, y que, particularmente consideramos perdida, pues no se puede luchar 2 horas a la semana contra las 166 horas que completan dicha semana; pero no por ello hemos de dejar de intentar solventar.

La complejidad de este problema obliga a tratarlo desde la pluralidad, desde la interdisciplinariedad, y desde aquí pretendemos aportar una nueva experiencia educativa encaminada hacia la Coeducación y la Convivencia.

Finalmente, decir que consideramos que el problema de la violencia no tiene fácil solución, quizás se pueda solventar con mucha educación desde todos los ámbitos (familia, escuela, sociedad,…), pero queda la duda, por lo menos a nosotros, de que en un momento puntual cuando no se soporte más una situación, de frustración, problemas, celos,… cualquier situación que nos lleve al límite, ¿Cómo responderemos?, ¿Con violencia sin mesura tras años de recatarla, o con una sonrisa?.





Bienvenida

5 12 2009

Bienvenidos al blog “Problemas de la Sociedad Actual”

Se hace con el objetivo de fomentar la libre expresión con un carácter crítico y reflexivo sobre el mundo en el que nos encontramos a través de comentarios personales, imágenes, vídeos u otra información de interés de diversas fuentes.

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